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LA INJUSTICIA Y EL ABUSO DE LAS SUBVENCIONES

No me gusta hacer política, pero tampoco me gustan las injusticias y las ayudas o subvenciones, os puedo asegurar que, son la causa de muchas de ellas en este país. Por supuesto, no se debe generalizar, pero a veces son tan graves los casos que se ven y tan frecuentes, que es raro que alguien no conozca a un vecino, amigo o conocido que se aproveche del sistema. Y lo peor de todo es que en este país se ve normal y se consienten estas situaciones. Por supuesto, la culpa la tienen como siempre los gobernantes, que no ponen las medidas y los controles adecuados para que las ayudas lleguen a quien realmente las necesita, no se sanciona a quien abusa de sistema y lo peor es que no se educa en responsabilidad social y correo electrónicofiscal a nuestros hijos. ¿Qué ejemplo e imagen estamos dando? ¿Qué se puede pensar de un país donde hay más funcionarios que autónomos? ¿No será que nos hemos acostumbrado a vivir enganchados a la “teta” del Gobierno?

Hace tiempo me llegó un correo electrónico donde se comparaba la situación de dos personas y el otro día me lo reenviaron de nuevo con fines electoralistas (dado que las elecciones se acercan) y hoy he querido reproducirlo parcialmente, suprimiendo la parte política. Ya que como he dicho al principio, no es mi intención buscar el voto de ningún partido, ni hacer campaña, pero creo que es bastante realista con la situación que se vive hoy día del abuso que se hace de la ayudas y su influencia en la vida social, así como su repercusión fiscal.

E-mail recibido:

Tenemos a Paco y a Manolo. Paco y Manolo entraron a trabajar juntos en una ferretería. Por razones diversas, Paco fue despedido hace tres años, recibió 10.000€ de indemnización, y desde entonces está en el paro. Manolo sigue en la ferretería, trabaja cuarenta horas semanales y cobra 1.200€ netos al mes. Paco cobró 740€ de paro durante dos años y ahora cobra 420€, y si no, estaría cobrando la ayuda familiar. Por tanto, pongamos que, de media, en este tiempo Paco cobra de ayudas y subsidios unos 575€ al mes.

Manolo, por tanto, se levanta todos los días a las siete y media de la mañana y trabaja ocho horas, por 425€ de diferencia respecto a su ex-compañero, que no hace nada. Su salario real es de 2,75 la hora. ¿Qué os parece? Con cualquier chapucilla en negro que encuentre Paco, y que cobre a más de 2,75 la hora, ya estará ganando más que el que sigue trabajando y cotizando.

Pero es que además, si seguimos con el supuesto de vidas paralelas, ambos viven con sus parejas, y sus chicas trabajan de cajeras en el mismo supermercado, ganando 800€ netos al mes. Por tanto, la cosa no se detiene en los 475 que Manolo ganaba de más trabajando.

Paco tiene derecho a una VPO, y Manolo no. El hijo pequeño de Paco tiene preferencia en la guardería municipal, y para el de Manolo no hay plaza y lo tiene que llevar a una privada. El hijo mayor de Paco tiene derecho a beca y el de Manolo no. Paco no tiene que hacer declaración de IRPF y Manolo tiene que hacerla. Podría seguir, pero me detengo aquí.

Al final, ¿por cuánto está trabajando Manolo en la ferretería? Manolo trabaja porque es idiota ya que, sin trabajar, ganaría mucho más y en su casa se viviría mucho mejor.

¿Qué tiene de raro que Manolo llegue todos los días tarde a trabajar, o trate mal a los clientes de la ferretería, intentando que también lo despidan a él? En esta situación, ¿Cómo va a querer Paco aceptar un puesto de trabajo y perder los subsidios, becas, ….? ¿Cuántas veces has oído aquello de “no me interesa el trabajo porque cobro más en el paro o perdería la ayuda…”? Y que me decís de muchos de los que se prejubilan en empresas grandes y luego colaboran de forma externa a través de sociedades creadas a nombre de su mujer mientras ellos cobran el paro y las cotizaciones sociales a costa de todos?

Resultado: Un tipo sin oficio ni beneficio, gana haciendo absolutamente NADA, más dinero al mes que muchos mileuristas, que se levantan a las cinco de la mañana y deben doblar el lomo a diario para pagar su hipoteca, llegando siempre justos a final de mes.

Consecuencia: Se fomenta la vagancia generalizada y educación de más vaguitos, mientras los currantes pagamos más impuestos para mantener a toda esta nutrida piara de parásitos.”

Hasta aquí llega el e-mail comentado. Por supuesto, no todos los que reciben ayudas son parásitos, hay mucha gente en situaciones verdaderamente dramáticas hoy día. Algunos han sido arrastrados por la mala gestión de sus empresas ¿Qué han hecho con los beneficios obtenidos durante los años de bonanza? Se han descapitalizado las empresas, se han sacado los beneficios e invertidos en “ladrillos” que ahora no se venden ni a precio de saldo. Y ¿Quién paga por todo ello? El trabajador, como siempre. ¿Quién si no? Ahora no hay dinero para sueldos, ni para pagar las deudas que con tanta alegría se fueron concediendo a diestro y siniestro ¿Por qué no se exigen responsabilidades en este país?

Arrimemos todos el hombro

colaborarEspero que de esta crisis aprendamos todos, trabajadores, empresarios, bancos y gobiernos, y empecemos a dar buen ejemplo a nuestros sucesores, arrimando todos el hombro, en lugar de chuparnos la sangre unos a otros como autenticas sanguijuelas. Sólo así, podremos levantar de nuevo entre todos el país. Como ciudadanos, exijamos responsabilidades a los políticos que nos gobiernan (en todos sus ámbitos territoriales) y mayor transparencia en el gasto público. Y como empresarios cuiden a sus clientes, busquen la mejor manera de mimarlos, aunque sea con una atención más personalizada. Motive a sus trabajadores, hágales partícipes del negocio si es necesario, es posible que se sorprenda de lo que pueden hacer o aportar al negocio cuando se ven valorados.

Hay muchas cosas que se pueden hacer y el recorte de gastos en una empresa no es siempre la mejor solución, sobre todo en los aspectos relacionados con la imagen, el cliente y su capital humano, ya que ellos son la empresa en última instancia. ¡No lo olvide!

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